20 de septiembre de 2008
A tí que no podrías existir
Te escribo a tí que no podrías compartir esta locura que me tienta hacia el vacío...a tí que me pescaste sin saberlo con tu hilo de marioneta absurda.
Mientras tanto , maúlla mi gato y el reloj juega a retrasarse cuando bostezo sobre tu ausencia...
Mientras tanto, las gaviotas esquivan la reproducción fría de la grabación, los destellos del atardecer no se dejan apresar con la cámara, el sonido y la imagen son insuficientes para evocar este momento...¿Cómo traducir los aromas marinos, las risas nocturnas sobre la tierra, las estrellas desapareciendo en un pálpito del viento...? Sin embargo es fácil dejarse embargar, y así las notas de un acordeón me acercan a olores inaprensibles, irreproductibles, incomunicables que quisiera regalarte...pero ¿cómo apresarlos, como envasarlos...como hacértelos llegar? Le doy otro trago a la cerveza y me imagino esbozando en el aire el cuadro imposible de este atardecer que se perderá para siempre.
Te escribo a tí que aun sigues en pie, pese a que te fuerzan a la representación, a la imagen desvirtuada de tí mismo. A tí que te desveneces tras las palabras.
Te pienso en este pequeño oasis libre del recuerdo, pensando que la realidad es demasiado sólida o demasiado etérea, que se me escapa entre los dedos y no puedo compartirla, no puedo compartirte con ella, no puedo compartirla contigo...Es imposible que nos entendamos, que logremos dar ese paso,traspasar los cuerpos, traspasar los signos, ya sean las cartas o las palabras, las películas o los retratos, las fotografías o el teatro...todo se queda demasiado lejos de la verdad, de eso inasible que respira bajo nuestros intentos desesperados por contar algo.
Te escribo a tí que no tienes nombre, a tí que estás poblado de alusiones y descripciones, a tí que estás clavado en mi espalda, en mis manos, en mis tinieblas. A tí que no puedo mentirte, que no puedo llamarte ni despedirte...que habitas mis pesadillas, que me muestras la imposibilidad de vivir, la permanente muerte que suministran las esperanzas. A tí mi hermano, que existes en lo inexistente, en el mundo previo al lenguaje. Trato de explicarte que no podemos ser más que estos fantasmas que sufren como espectadores de lo inefable, como inútiles creadores de agujeros sobre lo real, sometidos a nuestra infinita finitud. Nos condenaron a la incomprensión, a la falsa idea de la razón que nos aproxima, de los sentimientos que nos unen...pero no basta, sólo nos soñamos y peleamos contra la nada, para encontrar algo, para encontrarnos...,es ridículo vernos desde el trono de Zeus, se burlan de nosotros los dioses porque no somos más que ecos sordos de las angustias del otro.
Te escribo pq se que me buscas y no puedo reconocerte entre tantos rostros, te escribo convencida de que nuestros caminos no pueden cruzarse jamás, aunque escuchemos nuestros lamentos noche tras noche...Aunque nos besemos en cada beso, aunque nos amemos en cada amante, aunque soñemos construir el mismo mundo, porque no somos ella, porque no pertenecemos a la realidad que une a los hombres y mujeres...Porque sólo somos el sueño de un artista, figuras de aire, figuras destinadas a desesperarse y ahnelarse en un plano vacío, a habitar un escenario de fantasmas y a dibujar la sombra de esas alucinaciones instransferibles que nos convierten en eternos solitarios.
12 de septiembre de 2008
El abrigo
Masticaba la hamburguesa con esa velocidad paciente que da la costumbre. Masticaba lenta y rítmicamente. Me gusta escuchar cómo trabajan los pocos dientes que me quedan. Masticaba como he dicho, sin darme cuenta de qué es lo que comía, y de pronto ya la había engullido por completo. Tampoco me percaté de que me observaban unos cuantos individuos desde la calle. Los ojos indiscretos se multiplicaban por instantes. ¡No se puede ya ni comer tranquilo!-pensé-.
Entonces miré con asco mi vieja zapatilla, la suela se había despegado, estaba sucia y cansada, no tenía ya ganas de vivir desde que perdió a su compañera hacía unos cuantos días. Me pedía a gritos piedad, no soportaba estar sola. La escupí de nuevo. Odio la autocompasión.
El cielo se cubría lentamente de hollín, o eso me pareció, mientras el último trozo de carne daba vueltas en mi boca. Ya eran decenas los que se agolpaban contra el cristal. Bebí mi cerveza con calma, aunque detesto beber cerveza en vaso de papel. El encargado, que no me quitaba tampoco la vista de encima, llamó por teléfono señalándome nervioso, ¿creería que podían verme a través del auricular? Quizá les incomoda verme con una sola zapatilla, pensé, tal vez me traigan otra, o incluso puede que me traigan un par nuevecito, y así esta pobre, podrá descansar en paz…
- ¡Soy un 42 chico!-le grité al encargado. Pero se le cayó el auricular de la mano al ver que me dirigía a él- Las zapatillas chico, soy un 42, y por favor, que no sea un zapato demasiado duro, prefiero unas deportivas, o unas sandalias, que luego en verano son lo mas cómodo…-El chico colgó el teléfono sin informar sobre las características de mi calzado.
Una niña pasó a mi lado llorando y señalándome asustada. Su madre la cogió en brazos y le tapó los ojos mientras salían del burguer: “Es de mentira cariño, es de mentira” le repetía para tranquilizarla, aunque con un tono ligeramente histérico.
Sonreí. Al fin comprendía lo que tanto inquietaba a todo el mundo. Bostecé un tanto molesto, no soporto que la gente sea tan hipócrita. ¡Estaban aterrados! ¡Espantados por mi abrigo!Caguetas... ¿Y que podía hacerles mi abrigo?Si, dígame, ¿qué podía hacerles? Es curioso, nadie se asusta por ver a una putilla cubriendo su caro cuerpo con un tigre de bengala, y sin embargo, que un pobre vagabundo se busque un abrigo dentro de sus posibilidades les resulta indecente,¿Pero qué se han creído? ¿Porqué se escandalizan al ver piel humana reutilizada!
¿Ha dicho usted inmoral? Ah, criminal… ¿que es un delito dice?… ¿y porqué? ¿No es delito hacer esas hamburguesas y más aun, venderlas? ¿No les dan lástima los caballos y ratas con las que están hechas? ¿Por qué no es delito fabricar ropa o carteras con cuero, o que maten a veinte zorritos para una señora? A ver, en serio, díganme ustedes señores, que parecen gente sensata: ¿Por qué se ponen así porque me abrigue con el pellejo de una vieja? ¿Acaso creen que con mi edad y en esta ciudad me puedo dedicar a cazar gatos o perros?
¡El mundo está loco!, le comenté a mi triste zapatilla. La pobre andaba muy decaída desde que quedó sola…
Distancias
La última expresión de tu rostro me obsesionó durante meses. Ahora ya no es más que el recuerdo de un recuerdo. Una resaca más. El reflejo difuso de un montón de sensaciones y palabras inconexas. Tu boca es solo el pequeño oasis que desaparecía voluptuosamente sobre mi piel. Racimos de besos y arañazos desatados. La imagen de la despedida se eleva sobre luces amoratadas, bolsas de basura y tomates podridos. Tu mirada melancólica se ha gastado de tanto dibujarla por los muros. Sólo sé que estabas más o menos de pie, tambaleándote con un litro de cerveza en la mano. Te acercaste arrastrando las botas, pero me abrazaste tan fuerte que los pinchos de tu cinturón me marcaron la piel.
Esta ciudad me ha vuelto miope. No consigo ver más allá de las grises ruinas. Muros y escaleras que se pierden en dirección a ninguna parte. Peldaños persiguiéndose, volviendo sobre sí mismos sin más anhelos que el eterno reencuentro. Yo los subo y bajo a trompicones creyendo verte venir o marchar... siempre detrás de ti... pero nunca estás. Las desvencijadas fachadas no te ocultan a ti, encubren un tiempo agónico. Rodeo las murallas gastadas sin más encanto que la cansada obstinación de embestir contra el polvo y la nada. Aquí no vive nadie. Es una ciudad de paso, de estudiantes y turistas, todo lo que permanece aquí muere, se confunde con las piedras.
Hay momentos en que cobro consciencia de esta soledad. Comprendo que me gano la vida sin ningún fin. Descubro que no tengo más motivos para cantar que llenarme la barriga para volverla a vaciar. Me esfuerzo para nada. Todo pierde el sentido porque estoy dejando de esperarte, ya no hay motivos…Me deslizo hacia rincones pestilentes ahogada en llanto y sudor. Me ciega la rabia cuando despierto entre cascos de botellas sola, ensangrentada. Recuerdo entonces que estás muy lejos. ¿Cómo voy a encontrarte entre estas mazmorras decrépitas, si tú eres el derroche de la juventud? ¿Cómo encontrarte en esta tierra sumergida en la decadencia y el escepticismo? ¿Cómo imaginarte aquí a ti, que juegas sobre las cornisas de Madrid a lanzar ilusiones contra los errantes perseguidores de futuro?
Mi guitarra te echa de menos, la observo impotente deshacerse, ya casi no se queja. ¿Sigues jugando con tu flauta y los malabares? Yo hago lo que puedo y remiendo acordes contra este vacío ruinoso, añorando tu ciudad. Observo las torrezuelas despistadas que acurrucan perros sin nombre bajo sus sombras y así recuerdo los árboles raquíticos de Madrid.
Entre la maleza y el ganado cansado, quiero atrapar el atardecer de tus muecas. Muecas arrogantes que escupes al mundo mientras esquivas los coches por
La gente pasa a mi lado sin olerme. Mientras, el Flaco improvisa un fado. Pasan por mi lado y no me sienten. A él tampoco le escuchan. Yo estoy colocada y la música me ayuda a perderme más en mi camino hacia la densidad mas profunda del ser humano…lo más podrido y puro. Bueno, estoy en paz. Me rodean seres que danzan al son de la música distorsionando el espacio. Espero no tener un mal viaje como aquel… ¿Recuerdas? Estábamos tan contentos con el regalito recién traído de Ámsterdam-¡Un bocata de setas mejicanas!- que en diez minutos, tras dos días de drogas y ayuno, emprendimos la excursión a través de alucinaciones galácticas. ¡Qué a gusto estaba tirada allí en la plaza revolcándome por el suelo cuando de pronto apreció aquel monstruo azul de cráneo pulido y luminoso a pedirnos la documentación! Te reías mucho y le hablabas del respeto, compadeciéndole al mismo tiempo por ser un fracasado resentido que tenia que armarse para sentirse alguien, que no se respetaba a si mismo sin su chapa y su porra Ja, ja, ja…y a la vez le diste una amistosa palmadita en la espalda.
¿Y te acuerdas de que cuando él ya estaba apunto de reventar tuve un arrebato y de un salto le quité la gorra? No se bien cómo escapamos. Se que corríamos y el corazón parecía habérseme detenido, calaveras y cirios me asediaban mientras corría, pero me sentía segura entre ellos. De repente el silencio. El silencio hueco de un portal. Un portazo y oscuridad. El olor a madera podrida, el aire de generaciones lejanas, las sombras de otras persecuciones que atravesaron las arteria del viejo Madrid…Me sentía tan feliz temblando entre tus manos de astronauta…hasta que de pronto de dentro de la gorra empezaron a manar chorros de sangre…tú no los veías pero yo me empapé entera de aquella sustancia viscosa, quería matarle, correr hacia él y estrangularle ¡Asesino! Quería gritar, pero no era capaz de articular palabra, sólo podía golpear el portón que no cedía y llorar, llorar…Menos mal que estabas allí para sacudirme y rescatarme de aquella locura. Gracias Pana, ¡Cuántas veces me has salvado de mi misma!...y ahora… ¿Quién me rescatará? La gente no me ve, no existo, estoy muerta, condenada a desaparecer…Pero no me importa, tampoco me molesto en reconocer sus caras, no quiero olerles si quiera. Dirijo mi nariz hacia lo alto de las almenas. Tus aromas me estremecen, primero el de la hierba seca que se deshace en tus manos y luego poco a poco recuerdo el té que humea a tu lado en un tazón de barro. Te olfateo allí arriba sobre la muralla y me tranquilizo al verte lanzando escupitajos cuando me echan de un bar.
Últimamente destrozo a patadas las librerías y los anticuarios buscando tus zapatos... Mientras tanto tú te revuelcas por el barro en una rave y te diluyes entre copas, pastillas y sonrisas desencajadas, muy lejos de esta fortaleza dormida en el medievo. Y hay veces que me enfado y me canso de recordarte sobre los azulejos rotos del baño. Me harto de buscarte entre partituras y cucharas gastadas. No logro ver tu cara y camino perdida entre extrañas banderas que no comprendo. Es inútil…no tiene sentido recordar y poco a poco esperar se vuelve más absurdo…
Hace tanto frío aquí... tanto frío... que no quiero regresar todavía. No quiero regresar sin tí. Prefiero esperarte. Iremos juntos. En silencio, abandonaremos esta ciudad en tu furgoneta. No podría volver yo sola a buscarte… ¿Cómo soportar despertarme junto a nuestros cadáveres? Prefiero retozar entre las ratas de este cementerio, soñarte entre sábanas amarillentas y colchones meados, recordando cómo te cortaste el pie la primera vez que dormimos juntos en una casa abandonada del Albaicín.
Es tarde. Bajo palomas tuertas los basureros me han contado que ya no paseas por las tardes con tu gorra y la flauta. Que te esfumas por los callejones del pozo. Que te cubres con cartones al amanecer, entre campos de nieve surcados por caballos alados.
Dice el cartero que se te acabó el papel y que cambiaste la pluma por una aguja. Me cuentan que te deslizas por las alcantarillas con el filo de una navaja entre los dientes. Que te arrastras tiritando por los umbrales de tienduchas de alimentación, recogiendo pipas y latas que se enredan con los escombros de nuestras baladas. Me araño los ojos y chillo. No me lo creo. ¡No me lo creo!
Hace dos años…Tú tirabas de un carrito de la compra y yo dentro cantaba nuestro bolero. Me hablabas de Suramérica, de los montes de Perú…y me los señalabas desde lo alto de Sierra Nevada.
No puedo, no quiero creerlo. Y no me hace falta volver para comprobar que no es cierto. Así que desde aquí sigo buscando tu acento alegre, vomitando sobre el crepúsculo versos de Extremo y Sabina. Las monedas caen ligeras sobre mi manta hecha añicos. Echo a rodar mis cantos por las callejuelas empedradas. Mis canciones lloran acariciando el recuerdo de tu torso moreno y frágil, de tus pupilas de gato.
Se escapan las semanas y sigo buscándote entre las columnas y bajo las balaustradas. Aunque truenen voces de muerte yo me dejo atrapar por la memoria y grito tu promesa:
- Mi último día será también el tuyo. Unidos por las manos, nuestros cuerpos
reventarán juntos. Saltarán por el aire los pedazos de los dos confundiéndose entre sí para luego caer y abonar la tierra…
Sé que ocurrirá así. Esas voces agoreras mienten. Me quieren engañar haciéndome creer que te hundes en las ruinas de nuestro refugio estival... Aquél reino de cemento del que desterrábamos todo lo absurdo a mordiscos y a carcajadas. Días que empezaban al atardecer hundidos en un colchón húmedo y pegajoso. Verano eterno del que solo recuerdo cómo te corroían los labios mil hormigas y se me derretía el miedo bajo tus arañazos, bajo tus dientes abrasando mis muslos. Envueltos por una nebulosa de alucinaciones caprichosas podíamos seguir siendo niños, seguir jugando a ser caracolas de mar. Recuerdo el estruendo continuo, las luces vibrando sobre mi guitarra, los cuerpos entumecidos meciéndose sobre una barandilla, la sensación de ser vapor sobre la hierba, el sabor de los colores… Vivíamos enloquecidos por la música y el sexo, reciclando por las aceras, recogiendo fruta y pan…alucinando sobre los charcos de mugre.
Pero ahora se ahoga todo en una fuentecita cristalina donde lavo mis trapos. Ahora siempre sola. En silencio. Estudio, escribo, invento y canto sola. Sola, pero rodeada de gente. Gente que no son nadie porque tú no estás. Con la que me resulta imposible hablar, relacionarme. No logro ser alguien más… Estoy triste, me da asco hablar por hablar, llenar el silencio con sonidos que no significan nada. Hablar solo para recordar que estamos ahí, para hacernos presentes, para crear la ficción de que nos pueden comprender, de que nos podemos tocar de veras. Pero para mi no hay nadie, sus sonidos no me dicen nada. Sus rostros son máscaras vacías. Hablan y no entiendo, continúo cantando u observando desde mi mutismo cómo desaparecen nuestras sombras, como te esfumas para siempre. Sola. Yo sola. Olvidada del resto de mundo, de sus alegrías y desgracias. Yo, y nadie más que yo. Sola quemándome en este invierno, porque sola no me sirve para nada colocarme, sin tí las drogas no me alimentan…y el sexo se ha vuelta una insípida y vulgar rutina que acentúa mi soledad. Nada me llena, nada me agrada, sólo tengo mono de ti.
Rompiste con todo a los nueve años. Dejaste la escuela, aprendiste en la calle. Al poco tiempo tus padres te dejaron a ti y a tus hermanos. Aunque nunca has pretendido trabajar, ni ganar dinero, te las apañaste con dieciséis años para llegar sin un rasguño a España. Lo único que has ahorrado en tu vida fue aquello que ganaste vendiendo bolsas de plástico para huir de Perú. Si, tú sabes sobrevivir. Pero yo…yo era una lacra porque no podía escapar y romper con todo…me angustiaba el porvenir. Tenía miedo a perderme en la mugre marginal, me sentía tan falsa…Pero me gustaba nuestra vida, no robábamos a nadie, el dinero lo sacábamos de jugar al arte por las calles, nos lavábamos en las fuentes y nos alimentábamos de lo que otros despreciaban. De vez en cuando íbamos al convento, aunque lo mejor era la estación de autobuses, allí comíamos como señores… ¿Recuerdas las paellas que dejaban enteras los guiris? Y luego a diario íbamos a reciclar al mercado de Granada cuando cerraba… Ah, es verdad, así te conocí, hurgando en una caja de ciruelas.
¿Creías que yo no podría aguantar esa vida? Lo habría hecho. Al principio era un juego, luego tuve miedo, pero estaba dispuesta a intentarlo porque te quería. Te quería Pana, necesitaba creer en que se puede vivir de otra forma, pero tú no creías en mí. Para ti yo era una débil, en todo caso una soñadora con nostalgias revolucionarias. Una niña inútil y mimada. Educada en una vida de consumo y adiestrada para un trabajo productivo, como tú decías: “Amaestrada para el futuro”. A veces, tras un chungo, me tirabas del pelo y gritabas: “No sirves para nada, cobarde, estorbo…tú quieres vivir… Necesitas demasiado la vida, la salud…la cordura (palabra que te enseñé yo y que odiaste desde el instante en que la comprendiste). Te agarras a todo…no sabes dejarte llevar. Sé tú, aquí y ahora, nada mas”. Yo quería inventar contigo otro mundo, otras posibilidades…Pero cuando te contaba mis planes, mi utópica aldea, te reías: “Eso suena a política, yo solo me ocupo de vivir como quiero, al margen de la producción y el consumo. No quiero sembrar… ni construir nada. No quiero echar raíces en ningún lugar”. Intentaba comprenderte pero no lo logré, me equivocaba siempre.
Lo que menos soportabas eran mis lágrimas. Te enfurecías hasta asustarme. Me reprochabas ser torpe y débil. Decías que era una carga, que no sabía ser libre, romper con mis prejuicios, escapar de los miedos con que me habían moldeado… Inmediatamente después te dormías y al despertar me pedías perdón con infinitas caricias, pero ahora sé que lo pensabas de verdad. Sino… ¿Porque me has abandonado?
Me has abandonado pero yo no logro desprenderme de ti. Ahora te comprendo, ¡al fin!...aunque ya es inútil. Camino sonámbula bajo las farolas. Te olisqueo en el fondo de las legumbres mientras escucho que te han visto lanzarte contra un coche. Dibujan tus ojos hirviendo de frío, el cuerpo desposeído y dando latigazos con la lengua sobre las sílabas entrecortadas de esa maldita palabra. Yo no lo creo, se que no fue así. Destrozo tus zapatos con calma. Solo tiemblo un poco. Aprieto los párpados, pero le veo. Sé cómo ocurrió. Trato de no mirar…trato de no verte perder el aliento. De no sentir tu putrefacción. De no escuchar cómo cae sobre la vela tu cuchara desconchada.
4 de septiembre de 2008
decir te quiero
Se queda mirando atontada a su gato, al que adora con locura. De hecho le mira sin verle, o más bien le ve sin mirarle, porque lo que observa es un espacio vacío sobre la cama. El felino ha desaparecido y ella lo añora como a un hijo, como a un amante, como a un hermano. Mira el vacío que deja la pequeña criatura que tantos desvelos le ocasionó, y se pregunta si aquello sería amor...Pero la sentencia no iba en ese sentido, quizás a los animales pudiera dar su cariño, entregarse, comprometerse , pero ¿con las personas? Fría, fría como...
Hace tiempo que se dió cuenta de que la gente va y viene, la mayoría se quedan un rato muy intenso y desaparecen de pronto para siempre, muy a menudo con reproches incomprensibles, o sembrando el silencio del ladrón que huye de madrugada. Por otro lado, los grupos se comportan de forma un poco diferente a los individuos. Vienen con la intención de quedarse para siempre, constriñendo la vida de sus integrantes, asignando a cada cual un papel en la micro comunidad que nunca se puede cambiar, exigen más fidelidad que un marido, son más caprichosos que un adolescente y dan menos que un viejo roñoso. Los grupos anulan la personalidad, y en ellos la mayoría de sus componentes se sienten solos, pero protegidos por la presencia de cuerpos sólidos a su alrededor, y así mantienen la endogamia, los celos de comunidad, el espionaje recíproco y la reiteración absurda de costumbres adquiridas de un modo mecánico durante años.
Ella renunció a lo cerrado de los grupos muy pronto, con nueve años comprendió que la conjura contra Julio César y la matanza de la Revolución Francesa no fueron hechos aislados en la historia, sino una bella tradición que se repite generacionalmente. Las niñas, desde chiquititas, sienten una fascinación fatal hacia las puñaladas por la espalda y las decapitaciones públicas. Lo habitual es que entre unas cuantas se sortee el papel de víctimas, mientras que las verdugas son siempre las mismas. A ella no le gustaba condenar a nadie, y por supuesto no estaba dispuesta a dejarse ejecutar cada dos por tres...Así que se fue a pegarse con los chicos. Esto siempre le pareción más sano y sincero. Aunque los chicos fueran cansinos, vacilones y algo salidos, con ellos los enfados se solucionaban de forma limpia y directa, es decir, con un buen puntapié entre las piernas, ellos retorcidos un ratito en un banco...ella abrazándoles arrepentida y después...¡a seguir jugando!
Pero con la adolescencia todo cambió, los grupos de chicos mantienen las mismas características que los de las chicas en los rasgos generales, aunque con diferencias respecto a los hermosos linchamientos populares propio de las mujeres (que por cierto van mejorando y refinando sus téncinas según se hacen mayores). Los chicos la querían, se convertían sinceramente en sus amigos, pero...la sinceridad no podía proceder del corazón, ni si quiera metafóricamente hablando, ni venían de la cabeza, suponiendo generosamente que fuera posible, sino de otras partes del cuerpo más proclives al cariño espontáneo, es decir, de esas partes nobles e innombrables, que a ella de niña le gustaba tanto patear.
De esta forma, amigos y amigas pasaban, alzaban frente a ella (o a sus espaldas), su tipo de puñal correspondiente, y así , poco a poco, conoció a mucha gente y se separó de ella.Montones de cadáveres malolientes poblaban sus diarios, montones de lágrimas y de rincones oscuros y solitarios...montones de mentiras que alegraron su vida y que carcomieron su confianza en losdemás. Por supuesto, no todo fue tan malo para ella, porque también conoció "individualmente" a buenas chicas, y logró enamorarse de algunos de los chicos que se enamoraron de ella, e incluso con algunos mantener una relación exclusivamente amistosa. Pero siempre fue complicado, y tras descubrir año tras año que las historias se repetían, que las amistades resultaban falsas en uno u otro sentido, tras las desilusiones y los fracasos, se fue endureciendo, se hizo desconfiada, tímida y más bien arisca con los desconocidos. Por otra parte se entregó el doble a las personas que aun respiraban a su lado.
Eres fría, le repitieron de nuevo. Vale, no porque no tengas sentimientos, sino porque no los muestras, nunca me has dicho "Te quiero".
Su vida le enseñó que lo más auténtico en el amor o en la amistad vive en las ficciones literarias y fílmicas, donde decir "te quiero" es más importante que el mismo beso, pero decir te quiero significa en la mayoría de los casos: Te necesito para tal o cual; Me convienes para tal o cual; Me caes fatal pero no me queda otra que soportarte; Te deseo o te quiero follar...; Quiero que seas de mi propiedad...etc. Ella lo decía muy poco, o quizás nunca dijo "te quiero". ¿Cómo recordarlo si cuando quería lo repetía una y otra vez con miradas, con risas, con lágrimas y caricias? Pensaba que quienes no lo decían era porque lo sentían de veras, y no necesitaban matar la magia con palabras desgastadas, con cursilerías huecas, con pantomimas hasta la arcada repetidas. Que un "te quiero mucho", para ser verdad ha de decirse con un abrazo a tiempo, con una conversación sincera, con un estar ahí cuando te necesito, con un te dejo ser libre, haciéndote feliz y siéndolo a tu lado.
No es que no creyera ya en el cariño o el amor, simplemente no creía como antaño en los cuentos de hadas de Hollywood, ni siquiera en los de Andersen. No porque no creyera que podían ser posibles, sino porque le daban ganas de vomitar. La sirenita que renuncia a vivir en su hábitat con su familia y amigos, libre nadando bajo el mar; que cambia su cola multicolor por un par de piernas blancuchas para abrirlas ante su príncipe azul. ¡Renunciar a todo por un puto hombrecillo vigoréxico! También recuerda su infancia, desgastando esos libros de cuentos en los que un soldadito de plomo se quema con su bailarina de papel en una chimenea...¡Así de frágil es el amor! La cenicienta se liga al príncipe por mojigata (o comedidad y calculadora) y no darle "todo" la primera noche, aparte de ir vestida de niña pija y rica, que eso siempre es importante para cazar príncipes. Todo eso lo ha visto en la realidad...y no lo quiere, no lo espera...¡No, ni hablar! Pero su memoria evoca de nuevo a Disney, - nuestra referencia moral infantil principal-, y recuerda al guapo Aladin, que le promete el oro y el moro a Yasmine. La seduce hablando de "un mundo ideal", volando en su alfombra mágica bajo un cielo nocturno plagado de estrellas... pero la única magia es la pasta de la bella princesa. El ladronzuelo da un buen braguetazo, engañándola con un ensueño psicotrópico que no dura más que una noche. Y así son todos esos cuentos que nos explicaron el amor, presentándolo como una breve mentira o una farsa interminable. ¿Y luego que queda? Dos corazones fundidos en uno, la bailarina y su soldadito, eso es lo único que queda: un bonito recuerdo entre cenizas, o un y "comieron perdices....y se dieron con la verdad en las narices".
Ella es fría, ella es distante, ella no tiene sentimientos. Pero quiere disfrutar de esos instantes en que se funden los cuerpos, las alfombras vuelan y los cangrejos cantan...Las mentiras son lánguidas y artificiosas, cursis y frías, comparadas con la verdad que es fuego, son mordiscos y arañazos que no se explican ni se piensan...la resaca trata de ordenar, de encorsetar remilgadamente la furia volcánica, que no se deja atrapar. Ella no quiere redes ni rejas de mentiras, no quiere renunciar a todo lo auténtico, aunque efímero, a cambio de espejismos sensibleros,vacíos y fríos.
Jamás le dijo "te quiero" a su gato y se pasaba horas acariciándolo sin desear nada más que acariciarlo.No necesitaba tampoco escuchar esas palabras, sino sentirlas, tocarlas.
No se pide el amor, no se pide la amistad, no se piden los besos, ni se piden los te quiero...Ella da todo sin que se lo pidan..no espera, no sueña, no busca nada, simplemente construye, crea...de las cenizas de todo aquello que amó y odió en su día.
3 de septiembre de 2008
Genes y estadísticas, Mentiras para sostener la realidad
Leo tantas noticias absurdas que he perdido la cuenta, pero esta me ha hecho pensar...¡¿Cómo explicar la infidelidad por la genética?! ¿Hay un gen que se encarga de burlar dicho pecado? ¿Por qué Dios iba a prohibir algo que ya programó como inevitable en 4 de cada 5 hombres? ¿El pecado sólo se hizo para las mujeres?
La verdad es que siempre me indignó el favoritismo de los Dioses con Mayúsculas por los varones. Siempre me pareció que son los niños mimados y consentidos a los que nunca se puede dejar solos porque la lían. Son tan golosos que los engaña cualquier Evita que les ofrezca una buena manzana, y tan celosos y egocéntricos que matan a su propio hermano por un puñado de tierra, es decir, por un puñado de poder, que puede traducirse en posesiones materiales, o posesiones familiares: como novia, esposa, hijxs etc...
Y sin embargo, siguen siendo los elegidos, los favoritos del Señor. Se les promete en la tierra y el cielo harenes, rebaños de hombres y animales, poder y libertad... Los nombran profetas, custodios de la verdad y la ley, les instituyen como jueces, padres y dueños de los Hogares y las Iglesias. Son los fuertes, libres por naturaleza, debido a su "racionalidad", y también gracias a que anatómicamente están exentos de las ataduras y responsabilidades (junto a los dolores y riesgos) de la procreación. Y no obstante, sin sufrirlo suelen ser raudos en adquirir los derechos sobre la criatura y bautizar aquello que surgió "espontáneamente" de su deseo irrefrenable, del ansia de posesión de la hembra.
Bien, claro que todo esto es cierto, porque habitan un mundo hecho y construido por y para ellos, lo que les permite vivir bastante cómodamente. Sin embargo, artículos como este demuestran que necesitan justificar sus debilidades sea como sea...porque los pobres tienen un montón de ellas...la peor de todas ellas: Nosotras.
Ellos son responsables de sus propiedades, de sus cosechas, fábricas, mujeres, descendencia, siervos y animales, y de su productibidad y rendimiento. Las grandes religiones monotéistas y patriarcales, siempre han considerado una deshonra que una mujer fuera infiel, promiscua, impura...una vergüenza para su dueño, padre, hermano o marido, y por ello se ha podido castigar dicha actitud con mucha más violencia y rotundidad que la del hombre, que no debe rendir cuentas a nadie mas que a sí mismo o a otro hombre por encima de él. Se han refugiado en mil argumentos para justificar sus tendencias: porque son más brutos, más animales, más instintivos, pq una mujer con su marido ha de sentirse satisfecha porque no diferencia amor, gratitud y placer, mientras que un hombre distingue entre el amor de su esposa y el sexo con cualquier otra...Y por tanto, se ha procedido a todo tipo de barbaridades, no sólo el asesinato o marginación de la viciosa, sino que se han comido el coco diseñando métodos de prevención como los cinturones de castidad, o la abducción del clítorix, que por cierto no sólo se ha dado en países llamados tercermundistas. Hasta hace menos de un siglo, había científicos que explicaban la promiscuidad femenina como locura o histeria y que la mejor forma de evitar que una mujer quisiera divorciarse era eliminando esa problemática fuente de placer. Estos eruditos norteamericanos constataban a principios del siglo xx que 3 de cada 5 mujeres que se querían divorciar, al aplicárseles esta higiénica medida abandonaban el deseo perverso del divorcio. Y este no es más que uno de lo muchos ejemplos que podrían darse. Pues el placer femenino en lo referente al sexo siempre se ha considerado algo como mínimo sospechoso.
Me atrevo a afirmar que el deseo de conocer otros cuerpos, de mantener otras relaciones sexuales y/o amorosas con diversas personas no es algo ni absolutamente genético, ni cultural cien por cien, y que como todos los gustos, costumbres, hábitos o tendencias, proviene de una educación, de una estructura social por un lado y por otro de la curiosidad humana, de su sociabilidad innata, del aborrecimiento de lo rutinario y conocido....El hecho de censurarlo proviene de intereses políticos y económicos, que han generado una estructura recia de prejuicios morales. Los machos quieren esparcir su semilla, dejar huella en la especie con la mayor cantidad de hembras posibles. Pero las mujeres también sienten anhelos de conocer a otros, de enamorarlos, de saborear distintos cuerpos y distintas personalidades, sólo que el miedo inculcado es mayor. Está peor visto, ser un bruto es algo natural en los hombres, "pobrecitos, no lo pueden evitar"...,una mujer...una mujer es una zorra, una puta,una desviada, degenerada, enferma...en resumen es mala, lo suyo noes perdonable.
Un amujer que libere su líbido no lo hace por puro placer y vitalismo, sino porque quiere dominar a los hombres con el sexo...arrebatarles su cetro y trono que heredaron por derecho natural...Quiere doblegarlos y domesticarlos a través de las rendijas de la piel...¿Y no es eso acaso lo que han hecho ellos con nosotras através de mecanismos como la mentira de la fidelidad? Ser fiel literalmente es no mentir, y así, nos hacen infieles, porque nos obligan a mentir: Nunca me iré con otro/a...Cuando debiéramos decir: ahora quiero estar contigo, en el futuro, no se quién seré, que querré, cómo serás, a quien conoceré...O incluso a veces: si, quiero estar contigo pero también con fulanito y menganito, o si conozco a otro zutano pues también me gustarái probar con él. En todo caso, partiendo del deseo de monogamia y de un amor exclusivo ¿Cómo voy a saberlo? A no ser que me obliguen a hacer lo que no quiero...entonces no me seré fiel a mí misma/o. ¿Ese gen de la fidelidad cual es? No lo tiene ningún animal, y menos los seres humanos..Hacernos esclavos por una palabra, por un momento en que deseamos algo pero no sabemos si lo desearemos siempre, o sí sólo desearemos eso...y si seremos deseadxs igual...
No, la infidelidad es un gen como el gen de la envidia,como el gen de la mentira, como el gen del asesino...cada gen tiene su pecado, o cada pecado tiene su gen, y con eso se explican muchas cosas, pq contra lo que planteaba al principio, no es contradictorio que haya pecados para repudiar la naturaleza, sino que lo más natural es censurar aquello que no podemos evitar. Parece que somos hipócritas(¿por naturaleza?) somos los únicos animales que sabemos mentir, y sadomasoquistas, buscamos cómo complicarnos y sufrir por puro gusto. Aumentamos el placer de hacer ciertas cosas por el morbo de realizar algo prohibido pero que no podemos evitar...y que al prohibirlo nos da la impresión de que somos libres de hacerlo, de transgredir la norma...de ser diferentes almodelo establecido...El pecado es atarse a algo o a alguien para siempre, de forma exclusiva, negar la diferencia y la variedad de momentos en la vida que se le ofrecen a uno y que lo transforman...porque a uno le guste una silla no debe sentarse toda la vida sólo en esa silla, aunque sea para siempre su silla favorita..para valorarla deberá probar otras..la fidelidad es un engaño, se lo inventan los reyes para tener a sus súbditos sometidos de por vida, los curas para tener a sus fieles engañados y asustados, los maridos para poseer a sus esposas.. y quienes acatan estas mentiras lo hacen sobre todo por miedo, a la soledad, al castigo o a la muerte...
¡Que bien se lo montan algunos genes..!