16 de mayo de 2011

¿Por qué?

Me miras desde tu calabozo de cristal,

desde la ventana de la mazmorra de cemento

desde el basurero y la esquina de hedor

me preguntas con tu placa quien soy, a donde voy...


Yo te contesto, a ti, a todxs...

Soy anarquista...y te quiero anarquista.


No te quiero de izquierdas, y menos de derechas,

No te quiero de centro, ni liberal ni progre

No te quiero casadx, ni solterx, ni divorciadx

Te quiero libre sin más, sin etiquetas.


¿Por qué?


Porque me gusta verte sonreir sin dar explicaciones

Porque me duele la sangre que se escurre entre los mitos de cera

Porque me gusta que vueles por todos lados sin pedir permiso

Porque odio que no te dejen pensar lo que quieras.

Porque quiero que construyas tú mismx nuestro mundo.


Soy anarquista


Porque me gusta que aprendas, que interrogues, que busques, que discutas

Porque me duele la sumisión, la desidia la resignación,

Porque deseo que seas libre y que nadie te juzgue,

y lucho para que no tengas dueñxs ni siervxs,

porque el trabajo sólo es digno cuando no hay dinero ni miedos.


Soy anarquista


Y adoro jugar con el arcoiris, los pájaros y los delfines

y no soporto la injusticia del la toga y la porra,

porque quiero ser igual a tí, y a ella, y a él, y ser diferentes

Porque busco que solo te obligue la felicidad,

Porque detesto los grilletes aunque sean de juguete.


Soy anarquista


Porque quiero verte correr desnudx sin complejos,

y que no te vistas para nadie, más que para tí

y que no te impidan hacerme el amor en ningún lugar.

porque quiero que seamos un conjunto solidario de individuxs,

sin representantes ni uniformes, sin nadie ni nada entre tu piel y la mia.



¿Por qué? ¿Por qué?¿ ¿Por qué?


No me preguntes más, ¡grita tú también!

Entona tu propio canto, tu ilusión, lo que tú quieres, lo que tú haces.


Libérate, y dime qué deseas,

deja que arranque las leyes escritas en tu piel,

no sostengas látigos en tus manos, ni horcas en tu corazón.

Tú y yo somos distintxs pero podemos ponernos deacuerdo,

sin terceros, sin jueces, sin televisión.


Unámonos,


Porque sólo son justas las leyes que se dibujan en el aire,

que construimos en cada acción, en cada obra, en cada realidad.

Porque el amor es más que anillos, papeles y promesas

y las instituciones no son más que iglesias del dinero y la tortura.

Porque todo está construido al revés y hay que crear la tierra

que nadie nos regalará: sin jefes, ni burocracia, ni explotación.


Ven, ven...


Porque quiero que mi tierra sea tuya,

y que mi trabajo sea tuyo, sea mio, sea suyo...

que no haya mediación entre tu labor y la mia,

porque sólo encuentro un camino hacia la felicidad común e indiviudal

hacia la humanidad y fraternidad, y es que trabajemos sin cadenas,

nos amemos a gritos, y acabemos con los clichés que nos alienan.

Grita, con odio contra el capital y la jerarquía

canta conmigo con amor a la libertad y solidaridad.

No votes, actúa

no llores, ríe

no solo lances piedras,

usémoslas como barricada,

como muro,

como pilar de nuestro mundo.

11 de mayo de 2011

Aguacate

Camino por mi huerto de sueños y voy recogiendo los frutos que más me apetecen a cada paso. Recolecto por aquí una carcajada, por ahi un océano de espuma, por aquí una mueca bufonesca, más arriba un chiste, más abajo un tomate con forma de gato... Los voy mordisqueando mientras camino en zigzag, evitando los baches y los obstáculos, pero me persiguen y me atacan para evitar que te alcance, para frustrar un abrazo matutino...

No me ves, pero durante las largas horas de espera trepo por el espantapájaros para comprobar si alcanzo a vislumbrarte más allá de las siete vallas que me separan de ti. Siete vallas como cada dia que deshojo de la semana, como cada disciplina que me absorbe dia tras dia, como los pecados que cometería contigo, como las siete heridas que me provoca tu ausencia.

El sueño se trunca recuerdo, y avanzo por los pasillos de tu palacio árabe, me quedo embelesada observando las bóvedas y los arcos... No se cuanto tiempo me quedo contemplando, cuando de pronto una diosa aparece por entre las columnas rodeada de humo. Una diosa blanca, suave, dulce, que se mueve con timidez disimulada. Yo sonrío y me atrevo a acercarme a ella, pero no me ve, avanza siguiendo una luz, avanza hacia el agua...y yo la sigo en silencio, tratando de atrapar su mano. Entonces se detiene, y con ella el mundo. Las arpas quedan mudas, los sitares quedan ahogados bajo su sonrisa, que de pronto me muestra girando la cabeza hacia mi. Se inclina, me coge la barbilla y suspiro...Pero ¿Pq nunca puede reinar la calma? Llega mi tirano el Caos, y los párpados de la diosa se cierran. Su cuerpo se relaja y caemos en el agua, riendo...Estamos en un bar, en una plaza, sobre cojines, sobre una tabla, en una iglesia, en un andén de metro...nos protegemos de la brisa, de la lluvia, del adiós...Tengo frio, busco tus labios, pero desaparecen,desapareces... diosa, bruma, niña...ya no estás!

De nuevo me encuentro en el huerto. Sola, o casi sola. Busco por entre las nubes tus manos, alzo las mias al cielo para que las cubras de besos de nuevo, me suelto el pelo para que lo trences...pero todo es en vano, no me ves. Vas montada en la carroza de la luna, luna traicionera, luna por la que también me dejé arrastrar... Miro al suelo, no quiero ver más. Se que no te encontraré hasta que salga el sol y con sus rayos aclaren los hechizos nocturnos...

Depués de un rato me rebelo contra mi misma, me fustigo, me enfado...y trepando por las palmeras caigo desde una rama, hasta el pozo de las maravillas, y alli estás, sentada en la cama con los pies en el techo. Estás ahi, sonriendo, (a medias), queriéndome (a medias), acariciándome entera, acurrucándote en mi hombro... Ahora sí quiero dormirme de veras, pero lo consigo solo a medias, y no logro cerrar los ojos ni sumergirme del todo en tu reino, Así que sin lograr tampoco escapar del cansancio, me quedo en la duermevela, en el quicio de la puerta, en la mitad de una palabra, en la mitad de un sentimiento...Vibrando sobre el vacío, a punto de hacer sonar la nota cumbre de la ópera...me despierto...y... Ay, estoy harta, grito tu nombre...lo grito de nuevo...pero nada.
Me rindo, me siento en el suelo y recojo un aguacate, lo adoro con la mirada, lo beso, lo corto por la mitad, voy quitándole la piel con mucho cuidado, muerdo su carne suavemente, despacio....y me guardo su corazón en el pecho...a ver si me nace un aguacate.

27 de abril de 2011

Desconocida

Desconocida: Era una palabra ambigua, y tratando de entenderla la repetía mentalmente una y otra vez: desconocida. ¿Porque se encuentran dos personas que no se conocen? Algo empuja, desde la distancia a lxs desconocidxs, algo les atrae para provcar el encuentro, para que busquen ese archivo oculto de un falso pasado en el que hubo, -o podría haber habido-, una relación: una tarde en un parque peleando por un columpio, o jugando al baloncesto en un pueblo perdido, esperando en la parada del autobús en una excursión del instituto, o bebiendo en la barra del bar de la facultad...Pero sea cierto o inventado, siempre se encuentra un origen común, amistades que se comparten o ex-amantes que se intercambiaron. Siempre existen ciertos intereses que atrapan en la misma carretera de eternidad a lxs desconocidxs destinadxs a encontrarse.
¿Qué será lo que me empujó hacia tí linda mariposa hipnotizada por la luz de la bohemia? ¿Qué me atrajo de tí vieja desconocida?...



Desconocida: un velo de preguntas te cubre, y a la vez mi imaginación desnuda tu voluptuosidad, tu frescura, tu inteligencia y dulce desenvoltura.
Desconocida, vieja hermana en la distancia...reflejo infantil de mi locura adolescente, hecha carne mi musa de cuento...Hecha carne, no se que hacer contigo, no se como liberarme de ti, o como apresarte...y no quiero ni poseerte ni volver a encerrarme...pero el deseo es demasiado grande, la tentación es muy patente.
Desconocida: cada vez más cerca, más constante, más enredada entre mis piernas, aunque mi boca se resiste a encontrarte...te metes en mi cama casi todas las noches, no sueño, estás ahi, sonriente, inclinando la cabeza hacia un lado, dejando caer tu mechón despeinado, de esa forma tan sensual y despistada con la que sabes enamorarme...Abro los ojos y los cierro de nuevo, apareces al instante, en la conciencia y la inconsciencia te has hecho dueña y señora de mi mente.
Desconocida, conozámonos, desconozcamos todo lo anterior que pensábamos conocer de la otra, descubramos de nuevo todo lo que nos escondemos cuando fingimos mostrarnos.

6 de abril de 2011

Como gatas caseras

Paradoja eterna del deseo: te quiero libre, te quiero mia...
Eterna paradoja del deseo: me quiero libre, me quiero tuya...
Te busco, te re-huyo...me escurro por las grietas de la ambigüedad y te oculto lo que en realidad grito a cada instante, mientras lo que no me cuentas lo adivino en tu mirada cuando me esquivas. Al principio me incomodas, pero alargo la agonía tratando de adaptarme a tu belleza, a controlar este fuego al que sino fustigo nos consumiría pronto. Me freno porque quiero disfrutarte, disfrutar de tu imagen inasequible, de tu alegre tristeza, de tu frivolidad profunda. Lucho, porque me acosan las ansias, porque quiero desatarte, desatarme, enredarnos, jugar a dar cabriolas en el aire, juntas, pero separadas, distintas, pero tan iguales... ¡Para!-me digo-, y me resbalo por la pereza y te echo otra partida de pócker a la incertidumbre del deseo.
Nos alejamos y planeo con un mapa cada movimiento… Pero llega el día del encuentro y tropiezo, y me retraso… Subo por las escaleras del metro al revés, para jugar con el tiempo, para deternerlo. Me embarga el miedo y llegan de nuevo las contradicciones. Me desespero, pero espero...Tú que deberías entender, no me entiendes. Sin embargo, cuando me escapo por el reloj, me descubres por un instante en la fugaz despedida, un poco más intensa de lo debido, mucho más breve de lo deseado.
De nuevo estamos aquí, agarradas al vidrio. En el trance de la ebriedad descubro tus ojos fijos: no te conozco, pero lo se casi todo sobre ti, no sabes casi nada de mi, pero me conoces muy bien. Con falsa y estudiada calma deshago tu piel de crisálida, y percibo las alas, y me estremezco ante el inminente vuelo.Entonces mi anhelo se delata, se me vuelve loco el tacto, y me adueño de tu cintura con torpes excusas.
Calma, calma...Ignoremos la urgencia del deseo, la tiranía del vicio, démosle la vuelta a la conquista, frenemos la fácil entrega. Besa otros labios, mézclate con otros cuerpos, yo me sumerjo en otras pieles, bebo de otras bocas, y no obstante estamos cada vez más cerca la una de la otra, poco a poco nos va poseyendo el hechizo del suspense. "Si, vas a ser mía, libre, pero mía...sí, voy a ser tuya, de nadie, pero tuya", le digo al torbellino que arrastra tu presencia.
Se avecina el final, que es el principio, que es el retorno al huracán, pero esta vez te cojo de la mano. Te miro sin pestañear, sin velos, sin reglas...Te miro, sí, a tí, y te propongo un reto, un reto que mi boca no pronuncia, pero que mi sangre te susurra con rotundidad: juguemos esta vez a las gatas boca arriba, jugar sin prisa a arrancarnos las entrañas con mimo...jugar, quiero jugar como gatas caseras saciadas que sacan los dientes y las uñas no por hambre, sino por puro placer, por diversión.. con ternura, sin compasión…Quiero jugar a este no saber qué hacer contigo, a este desnudarnos despacio sin explicarnos, sin juzgarnos.

16 de febrero de 2011

No despiertes

Crónicas de una teleoperadora

I

La noción del tiempo se disuelve entre las carcajadas de las compañeras. No son risas de felicidad, no son risas de complicidad si quiera, son risas metálicas, gastadas, absurdas. Son risas, sobre todo tristes. Las ojeras de la pelirroja se reflejan en su jersey grisáceo, idéntico al que llevan las otras tres que a penas se mueven debido a que sus enormes traseros se encuentran incrustrados en las sillas y les dificulta la movilidad. Sin emabargo esto no impide que mascullen, rumien y se expandan por toda la oficina.
Las detesto. Si, me repugnan. No sé porqué, lo lógico sería sentir lástima, simpatía o simple indiferencia...Pero no puedo. Las observo desde mi asiento, las veo apuntar frenéticamente cada llamada en sus pequeños archivos, contabilizando de forma desesperada; las escucho repetir el mismo chiste una, otra, otra, OTRA VEZ, y como si nunca lo hubieran escuchado carcajean idiotamente. Las encuentro tan compulsivas, tan desesperadas sin motivos, que me siento obligada a odiarlas. Aunque no tengan la culpa, su inercia reiterativa chirría en mis entrañas: no comprendo esa urgencia por acumular encuestas, el sueldo será el mismo, las horas apoltronadas en las sillas-castigo tampoco variarán...los resultados no ayudarán ni salvarán a nadie, sólo aportarán datos estadísticos, datos para controlar, datos para manipular, datos sobre hábitos de consumo, sobre recuerdo publicitario... Es decir, aportarán más saber-poder a las empresas que pagan, más poder al Poder. En conclusión, no tienen motivos ¡ningún motivo! para querer realizar más llamadas, para buscar acrecentar el número de marcas en los paquetes de datos...¡No hay motivos! Y ese absurdo me empuja irremisiblemente a odiarlas y , ¿qué le voy a hacer? Me enfadan...Me enfada verlas enfadadas con la gente que no responde a sus ridículas preguntas, con las personas que no recuerdan las marcas de atún o de café del supermercado, o que no son capaces de aguantar media hora colgadas al teléfono haciendo recuento de los anuncios de televisión, marquesinas, radio...o enfadarse porqye la gente no sabe de memoria todos los patrocinadores de futbol, fórmula1 o de la petanca.
Las olvido durante un rato. Mi cuerpo está prácticamente insensibilizado, trato de moverme, hacer rodar el asiento sobre su eje, me deslizo de atrás hacia delante sujetando la mesa con las manos y empujando el asiento con el culo, pero mi cuerpo sigue sin reaccionar: los párpados se precipitan pesados sobre las mejillas, como si pudieran envolver mi cara entera. Las manos y los pies atormentados por calambres constantes, se han desmallado. Sólo mi espalda sigue alerta, pues un punzante dolor atraviesa eléctricamente toda la columna vertebral hasta los riñones.
Mi mente se resiste a trabajar. Mis ojos permanecen clavados en el reloj, inmóvil, perezoso, vacilante, o más bien vacilón. El transcurrir, o más bien, el no transcurrir de los minutos me recuerda a la prisión, incluso el frío y los ánimos que me rodean me recuerdan al calabozo. La única diferencia es que la celda era un remanso de paz y se respiraba solidaridad. El silencio sólo lo interrumpían los gritos de protesta, los susurros conspiradores, y las caricias vespertinas. Aquí no hay amor. Aquí no hay insumisión. Las carceleras, rebosantes de frustración, se pasean con mirada bovina y dientes caninos, resoplando a nuestras espaldas y fustigándonos, exigiendo más y más rendimiento. Pero si sus voces chillonas me enferman, el pitido constante golpeando mis tímpanos me enloquece. Aprieto el botón de nuevo por centésima vez esta tarde, la pantalla azul parpadea y las letras del MSDOS *(para quien no lo recuerde, era el programa utilizado en la cuna de la informática, allá por el siglo XX) me responden siempre lo mismo.Rutina y repetición. Rutina y repetición. Rutina y repetición. ¡Voy a estallar! Y no, yo no quiero llamar, no quiero preguntar, no quiero ser la voz del enemigo, del amo o del idiota que redactó este protocolo... no quiero que me insulten a mí, que me acusen a mi...no quiero que me identifiquen con la mano invisible que escribe y se oculta para que nosotrxs leamos sus encuestas de mierda.
Tras ocho horas,(ocho siglos, ocho círculos en el infierno), recojo mis cosas, con el cuerpo entumecido, la espalda encorvada,los ojos enrojecidos, las piernas hinchadas, el cerebro frito. Camino como una autómata, escucho el cacareo a mi espalda, los pies que se arrastran, y los muslos celulíticos frotándose unos contra otros con lentitud. El rebaño se aproxima a la salida cansado, febril, demente, y yo me repugno, me asfixio...y pienso: hoy es el último dia, hoy por fin...mañana no vuelvo...pero sé que mañana volveré, lo sé...mañana regresaré, porque necesito el dinero, porque necesito el dinero...

II

La hora de la comida.
Una pequeña sala: Dos microhondas. Uno nunca funciona. Una máquina de café, otra de refrescos, otra de patas y sandwiches.
La luz es aun más blanquimortecina que en la sala de trabajo. Se notan aun más las calvas incipientes, los granos, las marcas de sudor en las camisas, las raíces de las falsas melenas rubias; se delatan con mayor crueldad los pliegues de la edad y las sombras del cansancio, mal disimulados bajo kilos de maquillaje.
Las caras abotargadas emiten voces ridículas que repiten de nuevo las mismas burlas y quejas: ¿Porqué nos cuelga la gente? ¡Una mujer me dijo que no podía hacer la encuesta porque la estaban tocando abajo...uhmm! Un abuelillo me dijo: no quiero hacer la encuesta, ¿de que color llevas las bragas?; Un chico muy majo me dijo, ¿tienes novio?, estoy desnudo...me encanta tu voz; Una chica me amenazó con denunciarme; Una señora se enfadó: los domingos no se trabaja, son para descansar, no llamen más....etc etc etc.
Mastico en silencio mis lentejas recalentadas en el tapper. Contemplo a la gorda de dieciocho años que antes se sentaba conmigo y hoy se ha cambiado para colocarse junto a una racista metalera, "que no soporta que haya latinos, rumanos y chinos en su barrio, pues no dejan estar tranquila a la gente de toda la vida de alcorcón". Me río por dentro porque la metalera ha mandando al carajo a la chavalita, y ahora regresa a mi vera con sonrisa falsa y acongojada. La ignoro y sigo hablando con el chileno que nos cuenta chistes verdes telefónicos. Sin embargo no siento guardo rencor, la he cogido cariño, me ha recordado a todas las mujeres que me jodieron la adolescencia dándome puñaladas por la espalda...aunque ella no me ha hecho nada...Asi que en agradecimiento por refrescarme mis dulces años de instituto, le he dedicado este poema que escribí en un trozo de papel de baño del rollo que me llevé de la oficina:

Pequeña y linda pelirroja,
que quieres siempre ser perfecta,
aunque lloriqueas por verte gorda
renegando de tu torpe adolescencia.
Malvados ojos de serpiente,
boquita amarillenta de víbora
que se pliega complaciente
en una sonrisa falsa y boba.
Tratas, ilusa, de llamar la atención
impaciente,de la oronda supervisora,
anotando mil marcas en el ordenador
y ella pasa a tu lado y te ignora.
Guapetona, comes solo manzanas
te contoneas con risita de hiena
acomplejada y demasiado falsa,
aunque eres realmente lista y bella.
Que pena que este sea tu destino
cuando debieras ser reina de un imperio
cuando sueñas con esclavas y vestidos
cuando deseas un rey y un ejército.
Que pena que no me des pena.



III

Abro los ojos. Una voz dulce me dice: No despiertes. Agarro su mano, entre las sábanas, entrecruzo mis piernas con las suyas, beso sus labios, gruesos, húmedos, protectores y me mezclo con su sudor. De nuevo escucho la voz: No despiertes. Sigo sin abrir los ojos, mezclándome con el cuerpo que adoro. Me adentro en el sueño, profundo, blanco, puro, escucho el vals de Amelie...
Pero el despertador interrumpe la melodía. Abro los ojos. Mis manos están atadas, envueltas en cables, conectadas al teclado del ordenador. Caras orondas, ojerosas, pintorrojeteadas de venas y arterias verdiazulonas, que se enredan en papadas blancuzcas me sonrien. ¡Sonríen! ¿Qué es esto? Pregunto. Tu vida. Replican.No, no, esta no es mi vida...Mi vida está afuera, con mis niñxs y con mis alumnxs, con mis amigxs, con gente despierta, con cuerpos móviles llenos de historias e ilusiones. Mi vida está en mi barco, junto a mi amante, en nuestra cama, en nuestra terraza donde luce el sol, en el campo corriendo con mi gato, por las calles de la ciudad, volando entre cuerpos alegres, libres...
No, me replican las voces metálicas, todo eso es un espejismo, tu lugar es este. Estás encadenada a un horario, a una pantalla, a la incomunicación y soledad de tu puesto de trabajo. ¡Vamos! Debes llamar de nuevo, una y otra vez, repetir las mismas preguntas, las mismas muletillas, medir a todoa la gente por el mismo rasero. Tienes que separar mujeres de hombres, pobres de ricos, dividir a las personas por canales de pago, clasificar a la gente por su conocimiento del anuncio de X seguros, diferenciar a los cabezas de familia de las amas de casa, a los licenciados de los analfabetos...
¡Parad! digo, este es un trabajo provisional, ¡soltadme!, yo no tengo que estar aquí...
Las risas se hacen aun más estruendosas, una hoja de papel cae sobre el teclado, estoy atada a la silla, mi cuello a penas puede moverse, pero logro leerlo. Mi firma aparece al final de la hoja. Estoy contratada de por vida.
- ¿No te alegras? Con lo difícil que está ahora conseguir un empleo...eres una privilegiada.

El teléfono suena: Buenas tardes, soy V....A.... del Instituto de marketing y opninión pública, ¿estoy llamando a un domicilio particular?
Una voz ronca, lenta, envejecida contesta desconfiada: Si...¿que quiere?
Estamos realizando una breve encuesta sobre medios de comunicación, para saber a quien tengo que entrevistar, ¿podría decirme cuantas personas viven de forma permanente en su hogar contándose usted?
¿Y a usted que le importa? Váyase a la mierda....pi...pi...pi...

El teléfono vuelve a sonar. Buenas tardes, soy V....A.... del Instituto de marketing y opninión pública, ¿estoy llamando a un domicilio particular?
Una voz femenina, nerviosa, contesta: Buenas tardes, si es un domicilio particular...
Mire, estamos realizando una breve encuesta sobre medios de comunicación, para saber a quien tengo que entrevistar, ¿podría decirme cuantas personas viven de forma permanente en su hogar contándose usted?
Cuatro.
Bien, de cara a garantizar la calidad de la entrevista le informo que esta llamada puede ser supervisada.
Empezando por usted, necesitaria saber la edad y el sexo de las 4 personas de su hogar.
¿para que quiere saber mi edad? pi....pi....pi....

El teléfono vuelve a sonar. Buenas tardes, soy V....A.... del Instituto de marketing y opninión pública, ¿estoy llamando a un domicilio particular?
¿Como?
Que si estoy llamando a un domicilio particular...
¿Un que?
Que si estoy llamando a una casa.
Si, claro, ¿y para que quiere saberlo?
Mire, estamos realizando una breve encuesta bla bla bla...
Mire señorita, aquí sólo vivimos dos personas muiy mayores, y no queremos que nos molesten, asi que adios...pi...pi...pi...

Un cadáver pasa a mi lado, su olor dulzón y penetrante atraviesa la sala de luz blanquecina. De pronto se hace un profundo silencio, la mujer no cabe por la puerta. Entonces aparecen, a través de un agujero que no logro ver, unos hombres vestidos con monos azules que vienen a socorrer a los de los monos blancos que transportan la camilla. Las paredes son placas móviles, los monos azules las desplazan, el cadáver de la mujer al fin traspasa el umbral de la sala.
-¿Qué estáis mirando? ¡A trabajar!, aun nos hacen falta tres viejas de más de 60 años amas de casa sin estudios, dos hombres de entre veinte y treinta años en activo, y cincuenta marcas. ¿A qué esperais?
Una descarga me hace reaccionar. Necesito ir al baño. Necesito urgentemente levantamrme, necesito que la sangre corra por mis venas, necesito limpiarme.
Un gélido latigazo me despierta: veo la puera entreabierta de mi dormitorio. La oscuridad me envuelve suavemente: ¿No vas a ir a currar?
-No, ni de coña, he acabado con ese trabajo.
-Perfecto, pues vamos a desayunar.
-Si...